Davinia Dorta, de superar el miedo al arbitraje a dirigir una Supercopa de España

La trayectoria de Davinia Dorta es un ejemplo de superación en el mundo del arbitraje. Natural de Tacoronte, esta polifacética colegiada de 33 años ha roto barreras en el fútbol, el fútbol sala y el fútbol playa. Su más reciente logro: arbitrar la final de la Supercopa femenina de fútbol sala en Móstoles, donde, por primera vez, contó con el apoyo del VAR.

Aunque hoy es una referencia nacional, su inicio no fue fácil. Descubrió el arbitraje mientras estudiaba Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en Gran Canaria, pero sus primeras experiencias en el campo fueron duras. Con 21 años, tuvo que salir escoltada por la policía en varios partidos, lo que la llevó a limitarse al fútbol base durante tres años. Sin embargo, su pasión y el apoyo de sus compañeros la impulsaron a seguir avanzando.

Su evolución ha sido imparable: pasó de Segunda Regional a Primera, cambió el silbato por el banderín en Tercera División y llegó incluso a Segunda B. Más tarde, aceptó el reto del fútbol playa y, finalmente, el del fútbol sala, donde su talento no tardó en destacar.

Hoy, Davinia sigue soñando con nuevos retos: un ascenso a Primera Federación Femenina o consolidarse en la élite del fútbol sala. Sabe que el camino no es fácil, especialmente en un entorno donde el fútbol sigue dominado por hombres, pero confía en su preparación y en el respaldo de quienes han creído en ella. «Nunca se sabe lo que puede pasar, pero me siento afortunada de contar con personas que me apoyan en cada paso», asegura con ilusión.

Su historia demuestra que el arbitraje, pese a sus desafíos, también puede ser una carrera llena de éxitos para quienes, como ella, nunca dejan de luchar.

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